HISTORIA PURA                       El legado Obama: a 12 años de la asunción de un presidente histórico para Estados Unidos – POR DIEGO MERCADO

HISTORIA PURA El legado Obama: a 12 años de la asunción de un presidente histórico para Estados Unidos – POR DIEGO MERCADO

De un cierto anonimato político a ganar una de las elecciones más llamativas y apasionantes del mundo contemporáneo, Barack Hussein Obama II fue el primer presidente negro que lideró al país en dos periodos en los que, sin dudas, dejó una huella.

Era “Barry”, un joven senador afroamericano, con padre keniano, criado en Bangladesh y en Hawaii. Terminó siendo la esperanza y el símbolo del cambio en Estados Unidos y el mundo. Barack Obama fue uno de los nombres más importantes de los últimos tiempos no solo por haber sido el primer presidente con afrodescendencia en una Casa Blanca colmada de hombres blancos, muy ligados a la hegemonía cultural y política. Su nombre resonó en todo el mundo por sus dos mandatos, por haber sido galardonado con el premio Nobel de la Paz, por el “Obamacare”, por la muerte de Bin Laden, por vencer en primera instancia a un ex soldado y suplantar al republicano (e histórico también) George Bush para consolidarse siendo demócrata en el poder. Por todo eso y mucho más, la historia que parecía imposible de imaginar tiempo atrás hoy, 12 años después, ha demostrado que “Sí se puede”.

En 2008 se celebraron las elecciones nacionales de Estados Unidos con un duelo claro. Por un lado, se presentaba el republicano John McCain que era un héroe de guerra de corte liberal. Por el otro, se avizoraba un cambio evidente: el candidato demócrata saldría de una mujer, ni más ni menos que Hillary Clinton o de un afroamericano, Barack Obama. Cualquiera de los dos iba camino a hacia algo inédito en caso de lograr el éxito. Finalmente, el elegido para representar al partido demócrata fue Obama, y su compañero de fórmula, Joe Biden. Así, tras obtener un rotundo 52,9% de los votos, el 4 de noviembre de 2008, Obama comenzaba a hacer historia al convertirse en el 44° presidente de Estados Unidos y el primero en ser afroamericano.

Asumió un 20 de enero de 2009 en un Capitolio colmado de gente y de expectativa. Y comenzaba su presidencia con una promesa tan impactante como poco fructífera: cerrar la cárcel de Guantánamo, en Cuba.

Su tendencia filantrópica era también parte de la esperanza y el cambio de sus votantes. Su lucha más importante en ese aspecto fue sin dudas la del desarme nuclear, que le valió el premio Nobel de la Paz en octubre de 2009.

En 2010, logró sin lugar a dudas su más grande éxito a nivel político: la ley de protección y cuidado de salud asequible, una ampliación de cobertura médica que incluyó a 32 millones de estadounidenses, popularmente conocida como “Obamacare”.

Un año después, Obama y su administración lograron abatir al terrorista Osama Bin Laden, anunciado por el propio presidente ante la prensa. A pesar de ello, la presencia de Estados Unidos en Afganistán, Libia, en la primavera árabe y en las diferentes guerras no reflejaron la paz que tanto buscó.

En su gestión se ampliaron derechos para la comunidad LGBT, con la ley federal de delitos de odio para incluir a los motivados por odio hacia la identidad de género u orientación sexual y la del matrimonio igualitario.

En 2012, fue candidato nuevamente por el partido demócrata, esta vez venciendo a Mitt Romney el 6 de noviembre. El 21 de enero próximo, juró nuevamente ante un Capitolio repleto.

En su segunda administración se vio a un Barack Obama más limitado en su accionar político interno por no tener mayoría en el parlamento, y tal vez por eso su imagen al exterior fue de lo más importante. En 2014, volvió a establecer lazos diplomáticos con Cuba, luego firmó el pacto con Irán y en 2016 se convirtió en el primer presidente estadounidense en ejercicio en visitar Hiroshima, rindiendo un conmovedor homenaje. Sin embargo, esto no terminó de generar un peso específico positivo en la imagen de su gestión.

Por eso, en la elección del 8 de noviembre de 2016 cuyo ganador fue Donald Trump, Obama ya miraba con nostalgia todo aquello que había logrado mientras felicitaba al nuevo mandatario que, según sus memorias, era “diametralmente opuesto a todo lo que representaba”.

El 20 de enero de 2017 fue el fin del segundo ciclo de Barack Obama en el poder, sin cerrar Guantánamo, con un “Obamacare” con intentos de derogación del Congreso hasta la actualidad, y siendo el primer presidente que cierra dos mandatos enteros en Guerra (no pasó un solo día sin estarlo).

Se terminó así una era de cambios, no tan radicales para lo que aparentaba aquel inicio, pero cambios al fin que entrelazaron y construyeron lo que hoy se conoce mundialmente como el “legado Obama”.

Obama y su visita a la Argentina

El presidente de Estados Unidos visitó en marzo de 2016 el suelo argentino en un corto pero intenso viaje en el que se reunió con su par Mauricio Macri. Con el tono de empatía y comprensión que siempre mostró Obama, anunció que desclasificarían archivos de inteligencia estadounidense con el fin de ayudar a las causas de desapariciones que tuvieron lugar con la última dictadura militar en el país. Además de prometer colaboración entre países y gobiernos, Obama y su familia tuvieron tiempo de visitar Bariloche, no sin antes deslumbrar en la cena de honor bailando tango con la reconocida Mora Godoy.

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