Policía bonaerense: reclamo lógico, manifestación irracional Por Micaela De Alessandre

Policía bonaerense: reclamo lógico, manifestación irracional Por Micaela De Alessandre

Efectivos de seguridad salieron la semana pasada a las calles a pedir un aumento de su salario, al no recibir respuesta decidieron rodear la residencia presidencial con sus patrulleros, acción que fue repudiada tanto por los ciudadanos, como por distintos sectores políticos.

Esta semana se cumplen seis meses de cuarentena en Argentina, medio año de convivencia con esta pandemia, el aislamiento social y las crisis en distintos ámbitos. A raíz de esto se genera un clima de tensión constante que trae como consecuencia manifestaciones sociales. La última fue realizada el miércoles pasado por la Policía Bonaerense, quienes reclamaban un aumento salarial y la sindicalización, pero lo que llamó la atención de esta movilización fue el centenar de efectivos que se instalaron en la Quinta de Olivos, donde agentes uniformados, portando sus armas reglamentarias decidieron rodear con sus patrulleros la residencia del presidente Alberto Fernandez.

El reclamo surgió desde días anteriores cuando efectivos de la seguridad comenzaron a quejarse principalmente por su bajo salario, el cual había caído un 29% entre 2015 y 2019 con la gestión de María Eugenia Vidal. La pérdida varía entre las jerarquías, el sueldo de un Oficial de Policía, cuya posición es la más baja, cayó alrededor del 24,9% mientras que el de un Comisario General, que tiene mayor jerarquía disminuyó un 34,4%. A principio de este año, el gobernador de la Provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, les otorgó a todos los trabajadores estatales, entre ellos la Policía, un aumento de $4 mil como “anticipo remunerativo no bonificable y a cuenta del aumento salarial para el año 2020”. Este incremento consistió en una suma de $ 3 mil a partir de febrero y otros mil desde marzo. Más allá de esto el sueldo de los policías aún seguía siendo bajo, y más en el contexto de pandemia, en el que se generó un freno de sus ingresos llamados “adicionales”, los cuales cobraban de comercios, empresas o clubes de fútbol por prestar servicios de seguridad. Por esta razón, es que decidieron salir a manifestarse para pedir un incremento del 56% para el subescalafón comando y subescalafón general de haber líquido, y un aumento del 64% para el subescalafón de administrativos, técnicos y profesionales y para el subescalafón de servicios generales sobre el haber líquido.

Pero no sólo pedían por el aumento de su sueldo, sino que también reclamaban la sindicalización, entre otras mejoras. Las policías de la Unión Europea, Estados Unidos, Canadá y las fuerzas federales de Brasil tienen representación gremial. Sin embargo, en Argentina todavía no es legal. Los efectivos no pueden ser partícipes de la discusión de sus salarios debido a que no hay referentes con los que se pueda debatir y llegar a un acuerdo. Esto se pudo observar cuando el presidente Alberto Fernández los invitó a pasar a la Quinta Presidencial para encontrar una solución, pero ellos se negaron. Aunque la actitud no fue la mejor, el no haber ido a hablar fue en parte también por no tener un representante que lo hiciera. No existe un sindicato y una de las maneras para reunirse y planear sus pedidos es a través de las redes sociales, en las cuales muchas veces las solicitudes son bastante ilógicas, pero en sí no existe un grupo real que los represente. En otras partes del mundo funciona perfectamente la sindicalización, sin ir muy lejos en Uruguay existe desde 2005. En 2017 la Corte Suprema de Justicia de la Nación falló de forma negativa para la sindicalización de la policía.  La decisión se respaldó en el artículo 14 bis de la Constitución Nacional y se declaró que en base a ésta el personal de las fuerzas de la policía no tiene un derecho colectivo a sindicalizarse. Mientras que los mismos efectivos aseguran que ellos son trabajadores y es su derecho tener un gremio policial.

Si pensamos en el reclamo en sí, el pedido es lógico, pero dejó de ser una manifestación “normal” en el momento en el que decidieron rodear la Quinta Presidencial, en el cual de manera preponderante instalaron sus patrulleros y comenzaron a movilizarse cargando y mostrando sus armas reglamentarias. La policía bonaerense cuenta con 90.000 efectivos, los cuales desde hace años no tienen una buena reputación. Su trabajo es desacreditado, se los vincula con la corrupción, y se conoce la participación de sus miembros en delitos o abuso de la fuerza. Sin ir muy lejos, se asocia a la policía en el caso de Facundo Astudillo, que aún se sigue investigando. El joven de 22 años fue encontrado sin vida semanas después de desaparecer tras haber sido detenido en un control llevado a cabo por efectivos de seguridad en la ciudad de Bahía Blanca.

La forma en que decidieron llevar a cabo esta marcha, que fue repudiada por varios sectores de la política, dejó en visto, una vez más, el abuso de poder por parte de los efectivos. En lugar de movilizarse como cualquier otro grupo lo haría, decidieron realizar esta manifestación que lo único que dejó fue una imagen de autoritarismo por parte de los efectivos.

El principal problema de indignación de las personas es el pedido de estos efectivos en el contexto de pandemia, cuando día a día crece la delincuencia y se culpa constantemente el mal trabajo por parte de los policías. A principios de agosto el jefe de Gabinete, Santiago Cafiero, brindó una conferencia de prensa en Casa de Gobierno, donde fue consultado sobre la problemática de la inseguridad y las declaraciones de la ministra, Sabrina Frederic, quien en días anteriores había asegurado que no hubo un aumento de casos, sino que los medios de comunicación solo mostraban eso. Sin embargo, Cafiero reconoció un incremento de los casos de inseguridad. “Hay un aumento de los casos. Si tomamos el termómetro del 19 de marzo, cuando se decretó el aislamiento y estábamos todos encerrados en nuestras casas, evidentemente, a partir de que se fueron reanudando las actividades y hay cada vez más gente, ha habido un aumento”, expresó.

Más allá de todo el conflicto se resolvió el jueves, después de que Axel Kicillof, anunciara un aumento de sueldo y otros beneficios. Un total de 39.521 oficiales recibirán un salario de bolsillo de 44 mil pesos, y el monto para la compra de uniformes se incrementará de 1.100 pesos a 5.000. Además del incremento para la compra de uniformes, se triplicará el valor de las horas extras, que pasó de $40 a $120.

Finalmente lograron su cometido, lo importante, además, es que a partir de ahora con esta mejora en su sueldo también se mejore la forma en que los efectivos llevan a cabo su trabajo.

Deja una respuesta

WhatsApp chat