LOS MÁS SOLIDARIOS SON LOS QUE MENOS TIENEN Por Matías Monteagudo, Mariano Palacios y Franco Ramírez 2ºA

LOS MÁS SOLIDARIOS SON LOS QUE MENOS TIENEN Por Matías Monteagudo, Mariano Palacios y Franco Ramírez 2ºA

La pandemia de coronavirus pisó fuerte en todo el mundo. Puso al descubierto muchas problemáticas que no estaban a la vista y agudizó muchas otras. Ricos, pobres, clase media, nadie está exento de las consecuencias que produce este virus que no discrimina a nadie. Pero así como expuso problemáticas, también expuso bondades, y en un momento en el que la solidaridad juega un papel fundamental, tenemos la suerte de que existan una gran cantidad de personas que aportan su granito de arena para ayudar a los que menos tienen. A través de ollas populares, donaciones, y otros actos solidarios logran salvar vidas.

Uno de los actores principales de estas obras de caridad son los comedores comunitarios, que día a día alimentan a millones de chicos en todo el país. Según una triste estadística revelada por Daniel Arroyo, ministro de Desarrollo Social, más de 11 millones de habitantes, es decir, un cuarto de la población, recurre a comedores y merenderos para poder alimentarse.

Para profundizar acerca de cómo es el trabajo que realizan los comedores, hablamos con Fany, organizadora del comedor “Gigantes Guerreros”, ubicado en Palomar. Su labor no es nada sencilla ya que todas las personas que contribuyen en el lugar son muy humildes y lo único que les sobra es bondad. “Los que menos tenemos sabemos las necesidades que hay y las cosas que nos faltaron en algún momento, por eso intentamos ayudar desde nuestro lugar para que otros no pasen lo mismo”, declaró.

Además, afirmó que solamente reciben una mínima ayuda de una cooperativa y que el Estado no otorga ningún tipo de colaboración: “Prácticamente todo lo que logramos sale de nosotros pero eso es lo que más nos llena de orgullo, aunque a veces nos cueste mucho esfuerzo, saber que estamos ayudando a una persona a recibir un plato de comida y verla feliz, no tiene precio”.

Celia Neti, una vecina de Palomar que colabora incansablemente con el comedor, contó que desde 2016 organizan festejos para el día del niño con las donaciones de la gente, pero este año, debido a la pandemia, no pudieron llevar a cabo la celebración. “Estamos asustados por el COVID y lamentablemente no podemos estar tan activos como antes, dejamos muchas cosas de lado pero intentamos estar presentes de la forma que se pueda”, explicó.

“Realmente me encanta hacer esto, disfruto mucho ayudando a los que menos tienen. Con otros compañeros nos organizamos y hacemos campañas a través de Whatsapp y folletos para recibir las donaciones y repartirlas en los diferentes comedores y merenderos”, agregó.

Por su parte, Marcela Toniolo, concejal de Juntos por el Cambio de Tres de Febrero, aseguró que “los que menos tienen son los que más ayudan porque logran verse en esa situación y desarrollan cierta empatía y un sentimiento exacerbado de la solidaridad, por lo cual piensan constantemente en ver mejor al otro”.

“Como concejal, mi función en los comedores es visitarlos lo más seguido que pueda, hablar con la gente, escuchar sus problemáticas, acompañarlos y darles una mano en lo que necesiten”, subrayó.

Por último, aclaró que “en este contexto de pandemia los concejales deben asegurarse de que en los comedores y las ollas populares se cumplan todos los protocolos sanitarios de prevención (distancia social, alcohol en gel y tapabocas) y también, como siempre, los bromatológicos”.

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