La delincuencia proliferó en esta cuarentena Por Matías Luques (2ºA)

La delincuencia proliferó en esta cuarentena Por Matías Luques (2ºA)

Una mujer, dos delincuentes y una moto fueron los protagonistas de un reciente hecho violento. El pasado 9 de julio, feriado, a las dos de la tarde, una mujer transitaba la calle Cochabamba de la localidad de Villa Bosch, partido de Tres de Febrero, cuando dos delincuentes a bordo de una moto la abordaron con fines de robo. Segundos más tarde, un repartidor de sodas, que pasaba por el lugar, advirtió la secuencia y optó por chocar al delincuente que “oficiaba de campana”. Esto provocó que el asalto no fuera consumado. La situación, que fue registrada por la cámara de una vecina del lugar, alertó a los lugareños del lugar, quienes afirman que la delincuencia prolifero en esta cuarentena.  

Fuentes oficiales

“Hay distritos que tienen severos problemas para mantener los móviles policiales las 24 horas activos por falta de presupuesto”. Con esta frase, el ministro de seguridad de la provincia de Buenos Aires, Sergio Berni, aseguró lo que muchos presienten en el conurbano bonaerense: no hay móviles policiales. Esta problemática tiene dos ejes: operatividad y presupuestaria.

La primera responde a que los móviles policiales de la provincia responden al denominado “Plan Director de Seguridad” y muchas veces, no llegan a cubrir de manera eficiente todo el territorio donde operan.

Por ejemplo, en el partido donde ocurrió el suceso mencionado, hay 22 patrulleros distribuidos en misma cantidad de zonas, que tienen la misión de proteger a 343.710 habitantes. Es decir, un patrullero cada 15.623 personas.

La segunda cuestión, más política que institucional, responde a que todos los recursos fueron destinados al área de salud en el marco de la pandemia. Algo lógico si se tiene en cuenta que las arcas del Estado están haciendo un esfuerzo enorme entre subsidios y ayudas.

Estadísticas

Hay una particularidad. Las estadísticas que aportaron fuentes del Ministerio de seguridad respecto a la zona geográfica en cuestión, reflejan un dato desalentador que avala la teoría de los vecinos.  En los últimos dos años (2018 – 2019) y en lo que va del 2020, el número de personas detenidas en hechos delictivos bajó considerablemente. En el 2018, sólo 1.494 personas fueron detenidas bajo el delito de flagrancia o en términos criollos “fueron sorprendidos con las manos en la masa”. El 2019 mostró un leve descenso respecto al anterior y 1.280 personas, fueron atrapadas por la fuerza policial. En estos siete meses, que lleva el año en curso, se registran 437 aprehensiones. Es decir, los patrulleros en servicio, no llegan a dar respuestas ante los hechos de inseguridad que se viven diariamente.

Declaraciones institucionales

Muchos de los policías consultados, en especial aquellos que se encuentran al frente de las distintas dependencias policiales, coinciden en que no es posible dar respuesta ante tantos hechos. Al igual que el Ministerio que los conduce, refieren que la falta de recursos, humanos y logísticos, son un problema a la hora de dar batalla contra la inseguridad.

“Antes teníamos gente, pero no había móviles, después había móviles, pero no había gente y ahora no hay nada de las dos cosas”, fue la respuesta de un Comisario a los vecinos del lugar que fueron a la jurisdiccional a pedir más prevención. 

Los días pasan y cada vez se registran hechos más violentos. Lo peor, el después. Nadie da respuestas a esta problemática. Y se tiran la pelota. Los gobiernos se jactan de que la inseguridad es algo que va más allá de una gestión. De allí, el Ministerio, le atribuye la falta de recursos al presupuesto. La policía, al Ministerio. La bola sigue girando y nadie la detiene, dejando a los vecinos a la buena de Dios

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